lunes, 4 de julio de 2011

El bar del infierno.

El prófugo y la loca.

  Entre rápido al bar, ella venia de tras de mi, yo era casado y ella estaba loca. En el bar todos bailaban, al principio se me fue fácil confundirme entre la muchedumbre. Al ver que todos bailaban tome a la primera Srta. Que vi y me puse a bailar. Nunca imagine que aquel era el bar del que hablaba Dolina, ahora estoy aquí, tratando de escapar de aquella prisión y de una loca que trata de amarme. Todos los días entraban personas nuevas pero el bar nunca parecía llenarse. Conocí un “Californiano” que dijo saber como escapar de allí. Los seguí durante 7 días, aunque realmente fueron 7 noches ya que me llevo por un túnel, oscuro como la noche que había, oculto abajo del mostrador del cantinero. Al llegar allí vi que era una trampa, aquel “Californiano” no era tal, no era más que un cantinero que había contratado la loca. Al verme me abrazo fuerte y me dijo – amor mío, desde que entramos al bar vi que te pusiste a bailar. Entendí cual era mi defecto dijo – pero ahora ya soy buena bailarina. Ya no tendrás que bailar con nadie más, aquí estoy yo. 
  Comprendí que el saber bailar fue mi cárcel, y aquella loca, mi verdadero amor. Pasaron los días, los meses, los años y aun seguimos bailando temas de Neil Young atrapados en aquel bar. 

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